sábado, 13 de junio de 2009
martes, 21 de abril de 2009
Premio Nobel a la Observación
El otro día estaba con el estómago vacío esperando un vacío argentino en el 10 de Alfonso Reyes. Como todo estaba lleno y hay que compartir espacio vital con otros comensales, tenía cual perico en mi hombro a una chica que estaba platicando con su amiga en la mesa de junto: ¿de qué? adivinen...de hombres, y de lo miserables que somos. Yo como soy más discreto que una toalla sanitaria de los 80's, sólo me carcajeaba con lo ojos y seguramente de espaldas a ellas les parecía que era un pobre tipo con frío. Finalmente ellas llenaron mi vacío antes de que llegara mi corte. Observando con las orejas llegué a una conclusión, (misma por la cual estoy solicitando el Premio Nobel, de que): "El mayor problema de las mujeres, no somos los hombres. Son sus mejores amigas". Ojalá tuviera la capacidad de memorizar aquella charla, intercambio de ideas, plática, envenenamiento o como le quieran llamar. Sería más fácil analizarla, pero lo cierto es que no la tengo. Pero básicamente entendí que las mejores amigas sólo se alimentan el miedo las unas a las otras. En verdad, si somos tan inútiles como ellas piensan y sus amigas están de acuerdo con cada concepto que ponen sobre la mesa, pues que se vuelvan lesbianas. Finalmente ellas no dependen de nosotros para reproducirse pero nosostros sí, así que genéticamente están del otro lado. Chicas, disfrútenos y en lo demás ignórenos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)